Reflexiones de un Burócrata Iluminado

Diversas Reflexiones, Opiniones, Pensamientos e Historias que acompañan a una vida como la de todos, donde hay luz y sombras, en la que se viven con intensidad los errores y se sufren hasta lo indecible los aciertos.

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Nombre: Raistlin
Ubicación: D.F., Mexico

lunes, mayo 30, 2005

Perdido


Un terrible dolor recorre mi costado, no puedo sentir nada en este mundo además del dolor, abro los ojos y la tenue claridad que arroja la luna sobre el bosque taladra mis ojos como si fuera el brillante sol de medio día, vuelvo a cerrar los ojos y trato de tranquilizarme, de pensar, de recordar que hago abandonado en medio del bosque en una noche como esta; El dolor que en un principio no me ha dejado pensar comienza a remitir poco a poco y me permite incorporarme con cuidado, primero que nada hago una rápida revisión de mi persona.

En principio parece que estoy completo, únicamente observo una fea herida en mi costado izquierdo, una especie de cuchillada que estuvo a punto de matarme por lo cerca que esta de mi corazón, su aspecto no es el de una herida reciente, esta cicatrizando, por lo que imagino que debieron de haberme apuñalado hace una o dos semanas y que es una suerte que siga vivo, también siento los cabellos pegajosos totalmente manchados de sangre, pero no parece que tenga alguna herida en la cabeza, así que el tratar de resolver ese pequeño misterio me distrae un poco de mi realidad inmediata; Estoy perdido en mitad de un bosque, sin saber quien soy, ni tener idea de cómo llegue aquí.

Me siento en el piso desolado, sin saber que hacer reviso mis bolsillos buscando alguna pista sobre mi identidad, para mi sorpresa no llevo encima ninguna identificación, ni cartera, ni llaves, ni dinero, ni nada que pueda darme una pista de quien soy, lo que me induce a pensar que quizá fui victima de un asalto y que así fue como termine aquí, esta teoría si bien no me ayuda a saber quien soy, si calma mucha de la angustia que me ocasiona el no saber que paso, a continuación reviso el claro del bosque donde me encuentro para ver si descubro alguna huella que me indique por donde llegue o por donde huyeron mis agresores, nada, entonces reparo en algo extrañamente perturbador, el bosque esta en completo silencio, no se escucha ninguno de los habituales sonidos nocturnos, ni grillos, ni ranas, ni siquiera el viento rompe la quietud que reina en el claro.

Un escalofrió recorre mi espalda cuando a lo lejos se escucha el aullido de un lobo, lo reconozco como un homenaje a la luna, una señal de vida que extrañamente hace que no me sienta tan desamparado y me infunde el aliento necesario para salir de aquí, así que sin pensarlo mucho, tomo un pequeño sendero y me interno en el bosque, después de caminar un corto trecho, a lo lejos distingo la silueta de un edificio, así que aprieto el paso pensando que ahí podré encontrar auxilio.

Conforme me voy acercando observo que la construcción es en realidad un enorme castillo, cosa que me parece absolutamente irreal, repentinamente a la vista del castillo vienen a mi mente una serie de imágenes dantescas que me estremecen, son imágenes que no comprendo y que me causan un miedo casi incontrolable, imágenes de muerte y sangre que me inspiran un terror profundo que me revuelve el estomago hasta provocarme nauseas y antes de darme cuenta estoy en el suelo temblando; Poco a poco las imágenes se alejan, mi respiración se regulariza y recobro el control de mis movimientos, con la mente mas clara trato de pensar que significan esas terribles imágenes en mi cabeza, tengo una sensación de peligro que no me abandona y todo mi cuerpo grita que me aleje inmediatamente de ese lugar, no se que hacer, no se que pensar, haciendo un esfuerzo, me convenzo de que todo esto es producto de mi imaginación, que se debe a la sensación de no saber quien soy, así que me fuerzo a seguir caminando hasta llegar a las puertas del castillo, al llegar me llevo una enorme desilusión, es solo una vieja construcción abandonada, con paredes tan cubiertas de suciedad que parecen pintadas de negro; El desaliento me invade, sin saber que hacer me siento en el quicio de la puerta a tratar de pensar en una solución a mis problemas, a tratar de exprimir mi mente para averiguar quien soy, como llegue aquí y sobre todo como poder regresar con los míos.

Una ráfaga de aire me lleva un olor conocido que no logro identificar, un aroma que resulta irresistible para mi e inmediatamente me pongo en alerta, el olor viene de alguna parte del interior del castillo, es un aroma similar al incienso, que flota pesado en el ambiente, como el humo de las brasas de un incendio que se niega a morir totalmente, siguiendo mi nariz penetro en las ruinas avanzando a través de patios y salones desiertos hasta distinguir un leve resplandor en uno de los patios, mis sentidos se encuentran en máxima alerta y con cuidado me acerco sigiloso hasta descubrir que el resplandor lo ocasiona una pequeña fogata.

Agazapado detrás de una columna observo la escena, es un patio aparentemente circular con paredes altas y lisas que únicamente tiene un acceso protegido por una reja de hierro, en el centro arde una fogata sobre la que hay un enorme perol humeante que supongo es el responsable del aroma que me guió hasta ahí, alrededor del perol hay algunos seres que en primera instancia me hacen abrigar la esperanza de encontrar auxilio, así que con cuidado me acerco un poco mas solo para sufrir una terrible impresión, las personas que están en el patio son prisioneras y no solo eso, algunas se encuentran horriblemente mutiladas; El espectáculo hace que todo mi ser vibre con algo que de momento identifico como indignación y me invade una euforia inexplicable, una ansia de venganza, una furia irracional tan terrible que por poco me arrojo contra los barrotes de la improvisada celda para entrar intempestivamente en el patio, por lo que hago un esfuerzo supremo para controlarme.

Casi inmediatamente tomo un curso de acción, debo liberar a estas personas, ningún humano debe sufrir ese trato, busco a mi alrededor hasta encontrar un trozo de varilla y me acerco con paso decidido a la reja, los desdichados aún no me han visto, se percatan de mi presencia en el momento que introduzco la varilla entre el candado y la reja para forzarla, es tanta mi indignación que el candado cede fácilmente con la ayuda de la palanca y abro la reja de par en par, los prisioneros voltean en cuando escuchan la reja y al verme algunos caen de rodillas temblando, al principio me desconcierto, pero reparo en que mi apariencia no debe ser exactamente tranquilizadora con la enorme mancha de sangre en mi costado izquierdo, el cabello apelmazado y las vestiduras rasgadas y sucias por mi caminata a trompicones a través del bosque, -Nada deben temer de mi- les digo, -Me extravié en el bosque y encontré este castillo por casualidad, pero voy a ayudarlos a escapar-, me miran incrédulos, con una desconfianza comprensible dada la triste situación en la que los he encontrado, el solo pensar en los terribles infortunios por los que han pasado hacen que mi estomago se revuelva dolorosamente.

Los prisioneros no se mueven, parecen atrapados por un hechizo, todos tienen la mirada prendida en mi, una repentina urgencia hace que me acerque al que esta mas cerca y este comienza a temblar aterrorizado, los sujeto por los brazos y lo sacudo diciendo –No entienden?, Estoy aquí para ayudarlos, Son libres!, Huyan!, Sálvense!-, Nadie se mueve, nadie pronuncia una palabra, todos están pendientes de mis movimientos, su actitud me desconcierta y me desespera asi que les grito furioso -Que No Me Escucharon!!, Váyanse de aquí!!-, el grito los saca de su ensimismamiento y todos corren como pueden hacia la puerta, atropellándose por salir primero, en cuanto inician su estampida me recargo contra la pared sintiendome terriblemente sólo mientras los prisioneros huyen despavoridos, los extraños sucesos que he vivido esta noche hacen que por un momento olvide que estoy perdido y que no se quien soy.

Todos han escapado y mi corazón experimenta un sentimiento ambiguo, un sentimiento agridulce por haber liberado a los prisioneros y no haber averiguado aun quien soy o que hago aquí; Un hambre irracional se apodera de mi y me acerco al perol, el olor que emana de el, que antes me pareció irresistible ahora me parece nauseabundo y me alejo inmediatamente de el, estoy como al principio, sólo, sin saber quien soy o en donde estoy, de pronto me siento muy cansado, el haber estado casi toda la noche vagando por el bosque y la extraña liberación de los prisioneros me han causado un enorme apetito, un hambre tan grande que considero seriamente acercarme de nuevo al perol para tratar de comer algo que pueda saciarla.

Un sonido familiar me saca de mis pensamientos, siento una presencia a mi alrededor, como antes, mis sentidos se agudizan al sentir el peligro, un peligro que esta vez se siente más real, mas intenso, una sensación que hace que olvide mis preocupaciones y me ponga en alerta total.

Dos figuras aparecen en el umbral del patio, un hombre alto de constitución fuerte y una mujer menuda e increíblemente hermosa que me miran con sorpresa -Creí haberme desecho de ti- dijo el, -No cabe duda de que eres una molestia difícil de eliminar-, esas frases estallan en mi cabeza y mil pensamientos pasan por mi mente, Me conocen?, Los conozco?, Saben Quien Soy?, Donde estoy?, Seria también su Prisionero?; Antes de que alcance a reaccionar el hombre se acerca a mi con una velocidad increíble y me golpea en el pecho, sus manos son duras como el acero, sus uñas largas y afiladas rasgan mi carne sin piedad, veo el rostro deformado del hombre por dos enormes colmillos que asoman en su boca, el dolor me invade, nubla mi mente y solo un pensamiento persiste –Vampiros!!, Estos seres son Vampiros y los prisioneros que libere son su ganado!!-, un miedo irracional ante la certeza de una idea tan extravagante e irreal me invade y hace que me sobreponga al dolor, la vampiresa permanece en la puerta sin moverse, observando como su amante trata de matarme, me incorporo con una enorme fuerza sacada de la desesperación y me arrojo contra el, no sirve de nada, obviamente es mas fuerte y mas hábil que yo, me atrapa sin dificultad y me arroja sobre el perol que hierve en el centro del patio, el asquerosos liquido me quema el cuerpo y el dolor es tan intenso que no logro incorporarme -Esta vez me asegurare de que no vuelvas a levantarte- dice al tiempo que me toma por el cuello y me apunta al pecho con esa terrible mano, me revuelo desesperado sin lograr soltarme, sin saber como, mi mano alcanza un pedazo de leña, todo pasa muy rápido, con una fuerza sacada de no se donde y una velocidad que me sorprende entierro el leño en el corazón del vampiro que lanza un aullido aterrador y se desploma sin vida.

Jadeando, me vuelvo hacia la vampiresa que aguarda en la reja y aplaude sonriente, lentamente se acerca a mi, mientras yo demasiado cansado retrocedo y caigo de nalgas en el suelo, ella continua acercándose y me sonríe seductoramente -Ahora solo somos tu y yo- dice y acerca su rostro al mío, providencialmente caí cerca de la fogata así que cuando ella se acerca, con un rápido movimiento tomo otro leño y sin piedad lo empujo fuertemente en su corazón, una mueca de sorpresa enorme asoma a la cara de la vampiresa y trata de decir algo que no alcanzo a entender antes de caer a mis pies, su muerte ocasiona que me invada una inexplicable tristeza, no entiendo como un ser tan hermoso pudo haber sido diabólico y a pesar de haber salido milagrosamente librado de ese encuentro sobrenatural siento que dentro de mi se muere una parte importante de mi ser, una parte que no alcanzo a reconocer.

Decido que el mal debe purificarse y con los leños que quedan prendo fuego a los cadáveres de los vampiros que arden intensamente, el fuego se propaga rápidamente por el suelo ya que la sangre seca que embarra toda la construcción es un excelente combustible y pronto me veo obligado a salir del castillo que se consume rápidamente en llamas, después de un último vistazo me alejo, las estrellas comienzan a desaparecer, despunta el día y la claridad me parece insoportable, los primeros rayos del sol me alcanzan y queman mi piel, este extraño fenómeno logra que la luz se haga en mi mente, los recuerdos no llegan pero la certeza me asalta, ella era mi amante, el era mi hermano y yo soy simplemente un vampiro traidor, conforme el sol se eleva, mi carne se quema, no tengo a donde ir, no tengo donde esconderme, ha llegado la hora de pagar por mis pecados y resignado sin hacer el menor intento por escapar me consumo en unas llamas que no me ocasionan tanto dolor como el saber que acabo de asesinar a mi amada.

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